
Estando estos dias de atrás por tierras portuguesas me encontré con una historia que me parece de obligación contar por lo que de sacrificio conlleva y por lo frustrante del resultado final. Tras varios viajes en los que por no encadenarnos a las "cenasconhorarioguiri" de los hoteles habiamos sufrido esperiencias diversas en forma de clavazos, largas esperas y bazofias varias en los restaurantes locales decidimos (por cierto con gran resultado) pillar una media pensión con desayuno y cena. Las cenas eran en un restaurante a la carta (NO! al odioso buffet) con un ambiente y unos productos muy parecidos a los de nuestros Paradores Nacionales. Ya desde el mismo dia que llegamos nos encantó el trato de una de las chicas que se encargaban de atender las mesas y al tercer o cuarto dia se puede decir que mi mujer y yo habiamos estabecido una relación muy cordial y de simpatía mutua. La chica en cuestión se llama Marta y es una jovencita de 21 años como he dicho, muy cordial y porque no decirlo también muy guapa como podeis apreciar en las fotos. Al tercer o cuarto día mientras nos ponía la mesa nos preguntó como habiamos pasado el dia y mi mujer le contestó "en la playa tan agusto, yo tomando el sol y Fredo pillando olas" le cambió la cara y con una gran sonrisa me pregunto que playas conocía y pasó a reconmendarme otras a las que esos dias les estaba entrando mejor por la dirección del viento o del mar "controlas mucho ¿también surfeas? pregunté" "le doy al bodyboard ¿de que parte de España sois?" "del norte, de Asturias" "aaaaahh que gustoso ¿donde sueles entrar? yo conozco Salinas, Xagó y sobretodo Andrín" "coño Salinas y Xagó son mis habituales" "también he estado en Galicia, Cantabria y Euskadi, muy lindo todo el norte, además me trajo suerte y gané en varias playas de allí" "no me imaginaba que competias ¿como quedaste al final?" "al final quedé campeona de Europa 2009",


