Ahora que dadas las condiciones parece que la temporada de nieve se termina es hora de hacer balance de la misma y de volver a hacerme a mi mismo la misma pregunta que ya me he hecho otras veces ¿qué prefiero el surf o el snowboard? La respuesta a día de hoy es harto complicada por que las dos disciplinas del arte del deslizamiento me proporcionan cosas diferentes pero ambas muy adictivas. Empecé en el surf en el año 92 con una 6'3 y después de tres años compaginando trabajo y baños esporádicos lo dejé por falta de motivación y aburrimiento de ir siempre solo al agua y por el escaso progreso en mi surf autodidacta en el que no pasé de ponerme de pié y correr la pared recto y sin giros.

En el año 2003 retomé de nuevo la afición mucho más engorilado y motivado y desde entonces hasta hoy y mientras el cuerpo aguante. El snowboard me llegó tarde, creo que llevo tres temporadas nada más pero igual de engorilado con ello, como en su día lo estuve con el surf. Todos los deportes requieren de muchas horas para dominarlos pero el surf concretamente es una disciplina que requiere de cientos de horas y esfuerzo para llegar a menejarte medianamente y yá no digamos para practicar un buen surf. Por contra el snow, aunque nadie crea que en una semana va a ser un pro, te permite avanzar de forma más rápida y hacer que tu ride sea fluido en menos tiempo. Del surf me encanta el contacto con el mar que es un elemento impredecible y cambiante, me encantan las maniobras pausadas del longboard bajo el sol y los movimientos de mi 7'6 en la pared con esos pequeños reentries que me enganchan y sobre todo las charlas con los colegas en el agua o mientras te cambias y en general ese tanden surf-verano inigualable. Del snowboard me gusta su individualidad, la belleza de la montaña y sus postales teñidas de blanco, las maniobras agresivas, la velocidad y los saltos y una estética en el vestir que como dice mi mujer "con esa ropa y esos saltos parece que tienes 20 años hasta que te quitas la mascara y el gorro en la cafeta jejeje".

Uno me aporta tranquilidad y amiguismo, el otro radicalidad y libertad, creo que hoy por hoy no podría vivir sin practicar ambas modalidades, por eso aunque hoy entra la primavera y quedan 6 dias para cambiar la hora, con el aumento de baños que conlleva y ante mí se abre un horizonte de dias de playa y verano, de reencuentros con los amigos y de muchos y divertidos baños longeros no dejo de empezar ya a añorar la nieve y la montaña y de pensar que faltan muchos meses para volver a deslizarme por las pistas nevadas de una estación. Un saludo.